miércoles, 24 de septiembre de 2014

QUE LA TIERRA TE SEA LEVE ,COMPAÑERO


Alejandro y el dolor de la despedida

por Carlos Aznárez

Alejandro Haddad habla en la presentación del libro sobre Kurdistán

Conocimos a Alejandro Haddad a través de un encuentro casual en que buscaba saciar su búsqueda de datos sobre el pueblo kurdo. Un buen día se conectó con nosotros porque había leído un artículo en Resumen Latinoamericano, en el que se describía la lucha y las ansias de libertad de esa nación legendaria, fragmentada por la violencia de sus distintos invasores. Esa lectura fue una lucecita en el camino de este joven periodista que a partir de ese momento se dedicó con todas sus fuerzas a desentrañar los cómos y los porqués de la problemática del Kurdistán. 
Viajó en varias oportunidades hasta sus mismísimos territorios (en una de ellas junto a la Madre de Plaza de Mayo,Nora Cortiñas), se asombró por la fraternidad, la disciplina y el coraje de los guerrilleros y guerrilleras del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán), encaramados en las montañas iraquíes o en el norte de Siria, habló con su gente, produjo un par de interesantes documentales, pero por sobre todo se comprometió hasta las entrañas en ser un difusor de esa gesta de la que, sencillamente se enamoró.
Recientemente, fuimos parte de la organización de la presentación de su libro “Kurdistán, crónicas insurgentes", escrito a cuatro manos con Leandro Albani. Allí pudimos comprobar nuevamente, de qué pasta estaba hecho este compañero que ahora vamos a echar mucho de menos. Aquejado ya de la enfermedad que hoy le cortó su vida en plena juventud, Alejandro había sufrido una compleja operación cerebral una semana antes. Ninguno de nosotros imaginaba que en esas circunstancias pudiera hacerse presente, incluso lo habíamos hablado con Leandro, de que lo mejor que podía hacer por su salud era reposar y recuperar fuerzas. Sin embargo, pocos minutos antes de comenzar la actividad en la Taberna Internacionalista Vasca, Alejandro se hizo presente. Tenía una importante brecha en la cabeza que disimulaba con una gasa blanca que provocaba respeto. Estaba realmente feliz de no haber fallado en semejante ocasión, se movía en cámara lenta y cuando alguno de nosotros le preguntó si no era mejor que se sentara, se negó tajantemente, explicando que quería hablar del pueblo kurdo, de pie, de la misma manera que aquellos combatientes enfrentan a sus enemigos.
Discurseó con voz pausada y nos ofreció una sintética lección de la historia del Kurdistán ocupado, de la injusta prisión de su líder Abdullah Öcalan, y destacó el importante desarrollo que ha significado para la causa kurda la puesta en marcha de la teoría del Confederalismo Democrático. Cuando terminó su exposición, tuvimos la impresión de que estaba agotado y allí sí aceptó reposar en una silla antes de retirarse. Había hecho “lo que tenía que hacer”, no podía fallarse a sí mismo y mucho menos a los luchadores de la libertad kurda. Sacando fuerzas de su propio espíritu rebelde, prestó testimonio. Con las mismas ganas que periódicamente sostuvo el portal en castellano “Ya Kurdistán”, para combatir la desinformación que rodea a esa causa libertaria.
Ahora querido Alejandro, vas a poder descansar sin remordimientos, y seguramente te juntarás con otros y otras como vos, enormemente sensibles a la hora de defender la causa de los pueblos. Aquí abajo, seguiremos remando contra corriente, maldiciendo a los yanquis y a los sionistas, amando a Cuba, Venezuela, Bolivia y tantos otros que enfrentan a los gringos. Nos emocionaremos, como vos lo hacías, con cada paso adelante dado por el pueblo palestino, los vascos, irlandeses y catalanes, y, por supuesto, con el avance de la Nación Kurda hacia su victoria definitiva.

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