MAGISTRAL JUGADA DE AJEDREZ DE PUTIN EN UCRANIA
Por Pepe Escobar* / Rebelion*
Las celebraciones en Rusia del
69 aniversario de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial
tienen lugar solo días después que los neofascistas ucranianos
realizaron una espantosa masacre en Odesa. Para los que conocen la
historia, el simbolismo gráfico habla por sí solo.
Y entonces un gambito geopolítico agrega
un desconcierto absoluto a la hipocresía mostrada por los
autoproclamados representantes de la “civilización occidental”.
El gambito proviene de –quién iba a ser–
el presidente ruso Vladimir Putin, quien ahora mezcla activamente
movidas de ajedrez con el Arte de la Guerra de Sun Tzu y Tao Te Ching de
Lao Tzu. No sorprende que todos esos embaucadores de las relaciones
públicas, inermes portavoces del Departamento de Estado, y generales de
OTANstán no encuentren ninguna solución al problema.
A diferencia de la escuela de diplomacia
propia de delincuentes juveniles del gobierno de Obama –que quiere
“aislar” a Putin y Rusia– una tregua y un posible trato en la actual
tragedia ucraniana han sido negociados entre adultos dispuestos a
comunicarse, Putin y la Canciller alemana Angela Merkel, discutidos y
finalmente anunciados en una conferencia de prensa por el presidente de
la Organización por la Seguridad y Cooperación en Europa, Didier
Burghalter.
El trato se mantendrá si los cambiadores
de régimen en Kiev –que deberían ser descritos como la junta neoliberal,
neofascista de la OTAN– abandonan su actual “operación antiterrorista” y
se muestran dispuestos a negociar con los federalistas en Ucrania
Oriental y Meridional. [1]
El gambito de Putin ha sido sacrificar no
una sino dos piezas; preferiría que los referendos de este domingo en
Ucrania Oriental fueran postergados. Al mismo tiempo, cambiando la
posición del Kremlin, dijo que las elecciones presidenciales del 25 de
mayo podrían ser un paso en la dirección apropiada.
Moscú sabe que los referendos serán
erróneamente interpretados por el desinformado combo de OTANstán como un
argumento para que Ucrania se una a Rusia, como en Crimea. Podrían ser
utilizados como pretexto para más sanciones. Y sobre todo Moscú quiere
impedir cualesquiera operaciones de bandera falsa. [2]
Sin embargo Moscú no ha abandonado su
posición firme desde el principio; antes de una elección presidencial
debería haber cambios constitucionales hacia la federalización y más
poder para provincias ampliamente autónomas. No tendrán lugar en el
futuro previsible – si acaso.
Con la junta de la OTAN en Kiev que
convierte en un lío absoluto el arte de “gobernar”; el Fondo Monetario
Internacional que ya dirige el show del capitalismo de desastre, Rusia
que corta los subsidios comerciales y de energía, y el movimiento
federalista que crece con cada minuto que pasa después de la masacre de
Odesa, Ucrania es tan absolutamente tóxica que Moscú tiene todo el
tiempo del mundo de su parte. La estrategia de Putin es ciertamente Tao Te Ching encuentra el Arte de la Guerra: observa el flujo del río mientras das suficiente cuerda a tu enemigo para que se cuelgue.
Estás con nosotros o contra nosotros
El pedido de Putin a la gente en la región
del Donbass para que postergue el referendo –que tendrá lugar en todo
caso [3]– provocó un feroz debate, en Ucrania oriental y en toda Rusia,
sobre una posible traición rusa a los rusoparlantes en Ucrania.
Después de todo, la junta neoliberal,
neofascista de la OTAN ha lanzado una “operación antiterrorista” contra
ucranianos de a pie en la cual incluso la terminología proviene
directamente del “estás con nosotros o contra nosotros” del régimen de
Cheney.
Y una vez más el Desinformante en Jefe es
–quién iba a ser– el Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry, quien
está “muy preocupado por los esfuerzos de separatistas prorrusos en
Donetsk, en Lugansk, por organizar, francamente, un referendo
artificial, fingido, por la independencia el 11 de mayo”. Es “de nuevo
el guión de Crimea y ninguna nación civilizada va a reconocer los
resultados de un esfuerzo tan ficticio”.
Es imposible esperar que Kerry sepa de lo
que está hablando, pero a pesar de ello: la gente en Donbass no son
separatistas. Son ucranianos de a pie –trabajadores de las fábricas,
mineros, empleados del comercio, agricultores– que están por la
democracia, contra la junta de la OTAN y son –oh, el delito capital–
rusoparlantes.
Y a propósito, no se necesita ser Thomas
Piketty para identificar esto como lucha de clases clásica; trabajadores
y campesinos contra oligarcas – los oligarcas actualmente alineados con
la junta de la OTAN, algunos desplegados como gobernadores regionales, y
todos con intenciones de permanecer en su cargo después de las
elecciones del 25 de mayo.
La gente en el Donbass quiere federalismo,
con una fuerte autonomía en sus provincias. No quiere separarse de
Ucrania. Contra el ataque “antiterrorista” prescrito por EE.UU.,
impuesto por Kiev, tienen sus comités de defensa popular, asociaciones
locales y sí, milicias, para defenderse. Y sobre todo referendos
“ficticios” para dejar absolutamente claro que no se someterán a una
junta centralizada, plagada de oligarcas.
Por lo tanto los referendos tendrán lugar –
y serán debidamente ignorados por el combo de OTANstán. La elección del
25 de mayo tendrá lugar –en medio de una “operación antiterrorista”
contra casi la mitad de la población– y será reconocida como “legítima”
por el combo de OTANstán.
Mucho más allá de esta conducta cósmicamente vergonzosa de Occidente “civilizado”, ¿qué será lo próximo?
Nada logrará que desaparezca el odio
inflexible que siente la junta neoliberal neofascista de la OTAN con sus
partidarios neonazis de Banderastán en Ucrania Occidental contra el
Donbass oriental. Pero entonces, en unos pocos meses, todos los
ucranianos sentirán directamente lo que tiene preparado el FMI, no
importa dónde se encuentren. Y esperarán si el nuevo presidente –sea el
multimillonario del chocolate Petro Porashenko o la totalmente corrupta
“Santa Yulia” Timoshenko– no paga la cuenta por energía de Gazprom de
2.700 millones de dólares.
Una vez más, Putin no necesita “invadir”
nada. Sabe que no es el camino para “rescatar” Ucrania oriental y
meridional. Sabe que la gente en el Donbass hará la vida difícil a la
junta de la OTAN y su vástago del 25 de mayo. Sabe que cuando Kiev
necesite verdadero dinero –no los préstamos interesados al estilo de la
mafia del FMI– nadie en su sano juicio en la enana política UE estará
disponible. Nadie querrá rescatar a un Estado fallido. Y Kiev tendrá que
implorar, de nuevo, por la ayuda de Moscú, el prestamista de primer y
último recurso.
Lao Tzu Putin está lejos de buscar un
jaque mate. Puede esperar, y lo hará. El imperio excepcionalista seguirá
haciendo lo que hace mejor –fomentar el caos– incluso mientras europeos
sensatos, incluyendo a Merkel, tratan de hacer algo por el
apaciguamiento. Bueno, por lo menos las plegarias de Washington han
encontrado respuesta. Tardó algo, pero finalmente encontraron un nuevo
espantajo: Osama Bin Putin.
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