sábado, 30 de marzo de 2013

NO TODO ESTA PERDIDO

FELIPE ALCARAZ Y SU “DISCIPLINA DE LA DERROTA”

“La política es un espectáculo, el verdadero poder se encuentra en otra parte”

“La política es un espectáculo, el verdadero poder se encuentra en otra parte”
Felipe Alcaraz, exdiputado del Parlamento andaluz.
Un periodista es convocado en el vestíbulo del Hotel Palace, donde una fuente le ofrece una suculenta historia relacionada con la truncada cacería del Rey Juan Carlos I en Botswana. La información de la que dispone uno de los cazadores, descendiente de republicanos, puede hacer tambalearse el trono del Borbón. Para más inri, los intermediarios parecen provenir del entorno de la reina. Al mismo tiempo, Rodrigo Rato intenta concertar, por todos los medios posibles, una entrevista con el ex presidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. Mientras tanto, Diego Valderas de Izquierda Unida se enfrenta a la complicada decisión de pactar con el PSOE para evitar la llegada del PP al poder en Andalucía, aunque ello suponga traicionar a las bases. En medio de todo eso, la calle (y Twitter) arden, espoleados por Gregorio Pruaño, un político retirado que pronto será objeto de una nueva biografía.
Todos estos episodios, de haber sido publicados al mismo tiempo, podrían haber cambiado la historia de nuestro país. Pero en realidad son el eje vertebrador de La disciplina de la derrota (Almuzara), la última novela escrita por Felipe Alcaraz, antiguo presidente ejecutivo del Partido Comunista de España y portavoz federal de Izquierda Unida, ahora enteramente dedicado a la escritura. No se trata tanto de una novela de política ficción como de una ficción de política realidad, que se interna en esas bambalinas del poder que tan bien conoce su autor para mostrar lo que resulta oculto a la mirada pública. Como afirma el escritor a El Confidencial, “hay que desvelar poco a poco la inmensa estafa que se está produciendo”. Por eso, la novela es un intento de mostrar lo que el ojo no ve.
Lo importante en la política es el titular o la corbata que se lleva“Se suele decir que cuando alguien señala a la luna, el tonto mira al dedo. No sólo eso, sino que también mira a la cara oficial de la luna, que es lo mismo. Hay que desvelar esa cara oculta”. Como señala citando a Guy Debord, “la política se ha transformado en un espectáculo, y el poder se encuentra en otro lugar. Lo importante es el titular, cómo hay que decirlo o la corbata que se lleva. Son todo sombras chinescas donde lo importante es la reproducción de lo que se dice, no lo que se dice”.
Si Alcaraz ha tomado ese enfoque y no otro, semejante al de Valle-Inclán o Galdós, es porque comparte esa concepción de la literatura balzaquiana como “una gran mentira gracias a la que podemos comprender la verdad”. Y, por eso mismo, señala que la época de crisis en que vivimos (“y de la que no vamos a salir”) es terreno abonado para este tipo de relatos.

Dónde se encuentra la verdad
Como si de una película de Jean Renoir se tratase, la acción de La disciplina de la derrota tiene lugar en dos niveles distintos. Por una parte, el de Zapatero, Rubalcaba, Rajoy, Llamazares, Griñán y Garzón. Por otra, la de los ciudadanos de a pie, en los que se ven reflejadas las decisiones que los primeros toman. Alcaraz plantea hipótesis polémicas, que son al mismo tiempo especulaciones perfectamente verosímiles. Por ejemplo, en lo que concierne al accidente de caza del Rey. “Los borbones nunca abdican, pero parece ser que todo se está preparando para que este año lo haga”, indica el autor.
Asumir los valores del adversario no es una derrota, es una rendiciónResulta complicado, enmuchas ocasiones, separar las conjeturas de la realidad, saber qué personajes se ocultan bajo seudónimo y cuáles aparecen con sus verdaderos nombres y apellidos. Es lo que ocurre con las citas de Twitter, una red social que Alcaraz, como sus personajes, utiliza frecuentemente. “La mitad de los tuits son inventados, pero la otra mitad son reales, con personajes reales a los que ni siquiera conozco”, señala el antiguo diputado. “No minusvaloro Twitter, a pesar de mi edad. Está sirviendo para establecer una relación horizontal. Cuando me planteé cómo representar ese personaje colectivo del 15M, pensé que podría ser a través de Twitter”.
Es sencillo identificar en Gregorio Pruaño, viejo comunista repudiado por sus propios compañeros, los rasgos del propio Alcaraz. Curiosamente, se trata de un personaje que no sale bien parado de la obra. “Es un alter ego que tiene resonancias con la realidad. No pretendo acusar o retratar de manera esperpéntica a los demás y no a mí”, señala Alcaraz. En dicho personaje se centrará la tercera parte de la trilogía de la que La disciplina de la derrota es un segundo volumen, Serpentario, prevista como “una especie de contramemoria. Estoy harto de homenajes, de responsos hagiográficos. Me pasa como con el general de Gila, que decía que le habían hecho tantos homenajes que ya tenía medallas repetidas”.
El retrato que Alcaraz pinta de la izquierda no es nada condescendiente, especialmente en lo que concierne al Partido Socialista. En un momento dado, uno de los personajes describe al diputado de IU Alberto Garzón, una de las grandes estrellas emergentes de la izquierda, como “vanidoso y egocéntrico”. Un retrato que el padre del entrenador del Granada C.F., Luis Alcaraz, no comparte. “En gente como él se encuentra nuestro futuro, pero no como uno de esos líderes personalistas que venden ahora los políticos. Es verdad que han surgido pequeñas insidias y cercos a su alrededor”.
Un pasado a recuperar
Uno de los personajes que vertebran la acción es el misterioso cazador Karl Gróber, que visita España para acudir al Jarama, cuya batalla, que tuvo lugar durante la Guerra Civil, se convierte en metáfora de la resistencia. “Hay una idea constante al fondo del libro que es la batalla del Jarama. En ella se produce el grito “¡no pasarán!”, pero pasaron. Hay que seguir gritándolo aunque pasen. Pueden pasar físicamente pero no hay que asumir los valores del adversario. Eso ya no es una derrota, es una rendición. Y aparecen estos personajes que comporten esa idea”.
Alcaraz se refiere con sus palabras a uno de sus protagonistas, Vicente Furnieles, un viejo combatiente republicano, uno de los pocos héroes de la novela. “Vive con serenidad pero sin rendirse, sin asumir las ideas del adversario, en esa derrota que no es una rendición. Él ve que la transición no ha funcionado, que se ha podrido, que hemos tenido una democracia monárquica y bipartidista y él lucha por ese hervor constituyente”. ¿Se siente Alcaraz como él, derrotado pero no vencido? “Pues sí. Le preguntaron a Warren Buffett si existía la lucha de clases. Y dijo que sí, y que la iban ganando ellos, el partido de los ricos. Y por goleada. Todo lo que ocurre en España, las quitas, los recortes, el empobrecimiento, es una inmensa derrota”. Sin embargo, Alcaraz mantiene una cierta esperanza. “El capitalismo mató a Keynes en los setenta en Latinoamérica. Y allí han dado con una alternativa y han logrado acabar con el neoliberalismo. Ahora le toca a Europa”.
Política desde la palabra
El antiguo secretario del Partido Comunista Andaluz, a sus setenta años, ha abandonado la política activa, si bien gusta de recordar que “en sentido etimológico, todo es política”. “La gente observa que hay un inmenso trasiego de dinero que va al sector financiero privado. Se ha creado un espectáculo terrorífico que da lugar a ese shock que siempre ha querido crear el neoliberalismo. O hacemos algo o el capitalismo nos cambia de vida y empobrece al 70% de la población. Es lo que intento relatar en estas dos novelas”, explica el autor refiriéndose a su proyecto literario.
La esperanza siempre me ha parecido una especie de debilidadA esas dos entregas novelescas les acompañará una tercera que se centrará en este 2013 aún en curso, que Alcaraz considera clave para el futuro del país. “La realidad es volcánica. Lo que ahora ocurre en España en un año, antes pasaba en doce. Las crisis, la monarquía, el sistema financiero, el económico, la política constitucional… Este año, el pulso va a llegar al final. El pueblo no se resigna, con un 25% de paro y un 55% de paro juvenil. La primera prueba serán las elecciones europeas. Ahora acaba de saltar la noticia de que Bankia necesita otros 10.000 millones, y nos estábamos preocupando por los 5.800 de Chipre. ¡Bankia es como tres Chipres!”
Para concluir, Alcaraz recuerda el carácter gatopardesco (“las cosas han de cambiar para que todo siga igual”) de los dos partidos mayoritarios, que aparece reflejado de manera manifiesta a lo largo de la novela. “Frente a iniciativas como la nuestra o la de Syriza en Grecia, Felipe González y otros están trabajando por una segunda transición, con la recuperación del bipartidismo, el rejuvenecimiento de la monarquía y la renovación del sistema sin alterar las estructuras básicas”. ¿Es optimista frente a todas estas convulsiones sociales? “Yo, como decían los latinos, ‘sin miedo ni esperanza’. La esperanza siempre me ha parecido una especie de debilidad”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario