lunes, 21 de mayo de 2012

Responsabilidad civil en delitos de lesa humanidad


Una luz para el Apagón
 
 
La política de Memoria, verdad y justicia en Argentina, materializa el mentado “juicio y castigo” reclamado durante décadas por los organismos de derechos humanos. El salto cualitativo reside en que los cómplices civiles de las Fuerzas Armadas también ocupan lugares en el banquillo de los acusados.
Por Guadalupe Reboredo | Desde la Redacción de APAS
El presidente del Ingenio Ledesma, el empresario argentino Pedro Blaquier, no se presentó a indagatoria ordenada por el Juez Fernando Poviña en la causa en la que se investiga su participación como cómplice del secuestro de 400 personas durante la última dictadura cívico-militar. Se trata de los hechos sucedidos en la llamada “Noche del Apagón” en la provincia norteña de Jujuy.

El 20 de julio de 1976, un apagón ocurrido en el Departamento Ledesma hizo estremecer a sus habitantes. Personal de Gendarmería, Policía Provincial, Ejército y de las fuerzas de seguridad del Ingenio Ledesma se encargó de saquear viviendas y de detener, aproximadamente, a 250 personas. Las noches del 23 y 27 de julio se realizaron dos nuevos apagones con consecuencias similares, y que alcanzó un número de 400 secuestrados, entre los que se contaron trabajadores, estudiantes y profesionales.

Primero fueron llevados a los galpones de mantenimiento del ingenio azucarero donde fueron torturados la mayoría y unos pocos fueron liberados. Luego los repartieron en comisarías, cuarteles militares y cárceles de distintas provincias. Veintisiete detenidos aún siguen desaparecidos.

A 35 años del violento episodio, y luego de que la causa estuviera encajonada por la ineficiencia de los jueces Horacio Aguilar -actual abogado de Pedro Blaquier y el ex administrador de Ledesma, Alberto Lemos- y su sucesor Carlos Olivera Pastor -quien fue obligado a renunciar tras a las movilizaciones realizadas por los organismos de derechos humanos el 24 de marzo último- la justicia de Jujuy llamó al titular de la empresa azucarera a declarar el jueves 17 de mayo.

Sin embargo, el imputado no se presentó ante el juez federal Fernando Poviña. Su abogado alegó problemas de salud. Esto generó un gran descontento entre los familiares de los detenidos desaparecidos, las víctimas de las numerosas torturas y las organizaciones, todos se agruparon en la plaza del centro de San Salvador de Jujuy, encabezadas por la Organización Barrial Tupac Amaru.

La indignación por la ausencia de quien fuera uno de los estrategas de la “Noche del Apagón”, sospechado de haber entregado a las Fuerzas Armadas un listado en el que figuraban los nombres del personal que se oponía a la explotación laboral en Ledesma, se intensificó cuando se confirmó que Blaquier abandonó el país el último 15 de abril para viajar a Uruguay.

Los organismos de derechos humanos, que forman parte de la querella, expresaron que pedirían la captura internacional, pero el juez Poviña determinó que hay que esperar que los peritos determinen si efectivamente el presidente del ingenio azucarero se encuentra o no complicado por cuestiones de salud. Cuestión que deberá comprobar el cuerpo forense de la Corte Suprema de Justicia.

La dirigente de la Tupac Amaru, Milagro Sala, quien sufrió persecución política durante la dictadura militar, subrayó que “la empresa Ledesma puso toda la infraestructura en contra de quienes militaban por la justicia social”. Pidió “juicio ya” y resaltó que en la provincia de Jujuy, bajo el régimen democrático actual, los responsables de una masacre tienen motivos de sobra para estar sentados en el banquillo de los acusados.

El gobernador de Jujuy, Eduardo Fellner, dijo estar dispuesto a colaborar en todo lo que sea necesario para esclarecer no sólo los hechos ocurridos durante la “Noche del Apagón” sino también en el presunto espionaje de Ledesma, ya que en 2005 se encontró documentación referida a tareas de inteligencia que amplían el espectro macabro de una causa que no sólo debe concentrarse en los hechos de 1976 sino también en la actualidad. En este caso, se investigan los posibles lazos con funcionarios que, en caso de verse involucrados en el espionaje -del cual aparentemente Milagro Sala sería víctima- serían juzgados.

El caso Ledesma cobra relevancia en un contexto de enjuiciamientos amparados por las políticas referidas a Memoria, Verdad y Justicia iniciadas durante el mandato de Néstor Kirchner (2003-2007), emblema de aquello que el fallecido ex presidente intentaba demostrar: que el Golpe de Estado de 1976 fue un golpe cívico-militar.

Pedro Blaquier mantenía una estrecha relación con el entonces ministro de economía José Alfredo Martínez de Hoz (civil), uno de los personajes más oscuros de los años de terror. Se cree que fue Blaquier quien facilitó los cortes de luz y está demostrado que los traslados del operativo que secuestró a 400 personas se realizaron en vehículos de la empresa Ledesma, incluso con choferes que respondían al presidente de la misma.

Se abre entonces un abanico que deja de señalar sólo a las Fuerzas Armadas como responsables de un genocidio que fue altamente provechoso para las clases acomodadas de la Argentina que veían con recelo las conquistas sociales alcanzadas, principalmente, durante los gobiernos peronistas.

El ex administrador de Ledesma, Alberto Lemos, quien sí prestó declaración, se presentó más temprano de lo citado para esquivar los hostigamientos por parte de los organismos de derechos humanos. Aunque se lo acusa por los mismos cargos que Blaquier, “privación ilegal de la libertad” de 27 personas -la querella pide que también se los juzgue por torturas y desapariciones-, su nombre no resuena tanto dentro del empresariado argentino, por lo cual, a pesar de que su presencia fue fundamental para que la causa avance, es Pedro Blaquier a quien se espera con ansias. Su enjuiciamiento demostraría que los poderosos no son intocables.

Jujuy espera la llegada de Blaquier al país para que, finalmente, la “Noche del Apagón’ encuentre justicia frente a sus responsables. Como dice la filósofa alemana Hannah Arendt, “tal vez, la mayor limitación de los derechos humanos haya residido en suponer que la igualdad de los hombres se encuentra dada por naturaleza cuando, en realidad, los hombres se reconocen como iguales sólo a través de la organización política, es decir, sólo pueden llegar a ser iguales aquellos que son reconocidos como ciudadanos de un mismo Estado-Nación”.

Hoy hay un Estado-Nación dispuesto a levantar la bandera de los derechos humanos y la igualdad social, logro de la incansable lucha de quienes no se cansaron de exigir justicia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario